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VIOLANDO TU CIRCUITO DE RECOMPENSA o HACIA LO SALVAJE

242H

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 – !! Has visto la tele? Han matado al rey de Babel, esto es de locos. Cada vez estamos peor, no sé dónde iremos a parar. Al final tendremos que salir todos corriendo.

Juanjo rebuscaba en la nevera a ver que podía comer, odiaba la tele. Anunciando el apocalipsis zombi, hurgando en la herida, buscando en la basura… y mirando a los demás.

Se estaba meando, le dijo a su mujer que después lo miraba, que ese ya no se levantaba, cada vez estaba más pasota.

Cuando entraba en el lavabo se acordaba de él… puto espejo…

Que cuento le explicaría la próxima vez, a veces no lo aguantaba, casi siempre tenía la razón…

Salió del lavabo y se puso sus botas rojas.

– Sole!! ¡Salgo a correr un rato! ¡Cuando llegue baño al peque!

No le gustaba mucho correr, pero se estaba poniendo como Doña Rita. Iba a hacer algo para remediarlo.

Juanjo iba al tran tran con sus bambas Nike Ultrapump Retroguardian Semiblaster. Ligeras, flexibles, transpirables, luminosas, sin cordones y casi con tacones. 150 pavos tenían la culpa. Regalo de cumple.

Su camiseta Asics WaterRepelent siempre seca y fosforita, por si algún OVNI necesitaba reconocerlo desde las alturas.

Pantalones a juego y brazalete de oro valyrio que le informaba de todas sus inconstantes vitales, latidos, frecuencia, arritmias, respiraciones, le avisaba de cuando tenía que sentirse cansado, distancia, velocidad, altura, latitud, longitud, agujeros de gusano  y GPS por si se perdía en Barcelona. En caso de urgencia el OVNI vendría a por él.

Llevaba un par de semanas saliendo a correr, el ejercicio de las botas había conseguido poner un poquito de luz a esa vida arrastrada por la corriente. Le hacía sentir bien, tenía que seguir, esta noche quería explicárselo a su mujer para pintar juntos un rato, todavía no había tenido tiempo.

– ¡Anda! Lucía “la coqueta”…

Juanjo había apodado así a su vecina porque siempre iba perfectamente conjuntada. Hoy parecía una pantera rosa, para comérsela.

Juanjo irguió su figura antropomorfa, infló su pecho, apretó el culo, cerró los ojos y… Ostia que te crió!!!

 No se sabe con qué tropezó, se escuchó un zumbido, algunos testigos dicen que un haz de luz caído del cielo cayó en Juanjo desplumándolo por completo, unos que un helicóptero de la poli lo estaba buscando, otros que se la pegó al quedarse embobado mirando a Lucía y la versión oficial os la explico más tarde.

Maldito brazalete, no le había informado de que se iba a caer…  ¿Dónde estaba su OVNI?

– Juantxo o Juanjo, creo que se llama… es mi vecino ¿sabéis?… ¡mira mira! parece que se despierta, todavía le sale humo de la cabeza, tápalo pobre…

Juanjo abrió poco a poco los ojos, que vergüenza, quería volver a desmayarse…  recordaba haberse caído justo cuando la coqueta iba a cruzarse por su camino. Como le dolían la cabeza y el culo.

Lucía no estaba sola, un compendio de seres agolpados a su alrededor le preguntaban si se encontraba bien, si podía respirar, si podía moverse, si podía hablar, si le dolía algo, si recordaba algo… alguno lo tocaba con un palo, a cierta distancia, como palpando su dureza…

– Sí sí, tranquilos estoy bien. Gracias ¿Qué hago desnudo? ¿quién me ha quitado la ropa y mi brazalete valyrio? ¿me han violado?

– Jaja no no. Ya ibas así, ¿no te acuerdas? Ibas corriendo desnudo con todas tus fuerzas, estabas partiéndote el culo… Jajaja hasta que la luz del… helicóptero… te ha despistado. Perdona que me ría. Menos mal que te has despertado, no sé qué pasa que no funcionan los móviles, no habíamos podido avisar a nadie. ¿Qué coño estabas haciendo?

– “Por dios, que vergüenza. Qué cosa más rara” pensaba Juanjo.

No tenía ni idea de lo que le había pasado, le dolían el culo y la cabeza, no estaba del todo seguro de que no haber sido violado.

De vuelta a casa, tapado con el chaquetón de la señora Felisa encontró el brazalete tirado en el parque, estaba achicharrado. Cada vez entendía menos que coño le había pasado.

Juanjo se acercó a la cama dónde su mujer y su hijo dormían.

– Mujer, no te vas a creer lo que me ha pasado.

– Claro que no, ¿sabes qué hora es? Te he estado llamando, hemos salido a buscarte. ¿Qué haces con ese chaquetón de vieja? Juanjo no habrás vuelto a… mira, mañana hablamos, ahora no puedo, ni quiero.

Juanjo no pudo dormir.


 

Al día siguiente fué a trabajar, tenía que contestar a la “oferta” de trabajar en el turno de noche. 25% más de salario base. Finalmente dijo que sí, no quería tener que aguantar los comentarios de su jefe cada dos por tres, como aquella vez que no quiso cambiar las vacaciones y estuvo seis meses puteándolo. Además, no estaba él para muchos razonamientos esa mañana y cobraría más dinero que para eso trabajaba. No pudo sentarse en casi todo el día…

Cuando llegó a casa estaba muerto. Como de costumbre, pero un poco más. Tenía unas ganas increíbles de ver a su familia, cuando los vio les dio  un abrazo interminable. Era lo que necesitaba, se encontraba algo mejor.

Juanjo intentó explicar a su mujer lo que le había pasado la tarde-noche anterior. Su mujer alucinaba, no sabía si creerle o no. En cualquier caso le preocupaba. Hacía un tiempo que le decía que tendría que buscar ayuda, entre eso y su “amigo” del espejo… tenía miedo a que fuese a peor. Lo curioso es que él estaba más contento y motivado pese a sus “delirios lucidos” y extraños incidentes.

Juanjo aceptó buscar ayuda. Pero a su manera, como siempre. Pensando mucho y haciendo poco, abanderado de la procrastinación.

Juanjo también le explicó lo del juego de pintar. A su mujer le pareció buena idea, iban a hacer juntos el ejercicio para seguir caminando juntos, lo necesitaban.

– Bajo a tirar la basura, ahora subo.


 

Juanjo esperaba el ascensor “después subo por la escaleras”, pensó. Estaba decidido.

Picó al 0 y al girarse, ahí estaba. En el espejo.

“Mierda otra vez». Ese mamón parece que incluso tenía algo más de pelo. Y Juanjo cada día más calvo.

Le preguntó a Juanjo que como se encontraba. Le dijo que le sabía mal que se hubiese caído. Solo quería seguir jugando. No pudo ir a ayudarle porque estaba lleno de gente. Si quería la ropa la había guardado en el árbol de la derecha al entrar al parque. Le dijo que él también lo había pasado genial y que lo tenían que repetir.

Juanjo no recordaba nada, solo un cierto aroma a libertad.

Juanjo le pidió que le ayudará a recordar, y él le contestó con otra pregunta «¿desde cuándo?»

– ¿Qué quiere decir, desde cuándo? Pues lo que pasó ayer…

Le contó que habían estado hablando un buen rato y después jugaron.

La conversación que nos ha llegado antes del incidente creemos que fue algo parecido a esto:

– ¡Hola Juanjo!

– Hola

– ¿Cómo estás, te apetece jugar un rato?

– Hoy no, lo siento. He comenzado a correr con el juego que me enseñaste.

– Guay, bien hecho! te acompaño entonces. ¿Hay algo que te preocupe últimamente? te veo mejor…

– Gracias! Bueno, no. Estoy mejor, a veces tengo una sensación extraña…  una especie de vacío, pero repaso mi vida mentalmente y estoy contento de lo que tengo, de lo que he conseguido… falta algo que no sé que es… pero bueno no es nada nuevo… algo de chispa

– ¡Claro! Como a casi todos. A mí también me pasó cuando tenía tu edad, si quieres te explico lo que me ayudó. Te falta volver a sentirte humano.

– Jaja ahh vale! Me quedo más tranquilo ¿Y qué quiere decir eso?

 – Te voy a hacer unas preguntas a ver qué respondes…

– Sí, sí, pero mira, yo correr y hablar pues me cuesta, si quieres paramos un rato y charlamos.

– Buena idea, mira! Ese árbol es mi favorito ¿subimos a hablar?

– Pero que dices! colgado, que ya somos mayorcitos…

– Ves lo que te digo, venga, ¡va! sube. Estamos solos no te va a ver nadie.

– Venga va, espera que no me mate, que no estoy yo muy ágil…  siempre hago tonterías cuando estoy contigo… a ver ¿qué me ibas a preguntar?

– Sí. Disparo. Al responderte mentalmente a estas preguntas piensa si encuentras alguna anomalía, ¿vale?

¿Cuándo fue la última vez que te despertaste sin estar hecho polvo?

¿Cuándo fue la última vez que acariciaste o abrazaste a tu mujer?

¿Cuándo fue la última vez que jugaste con tu hijo con sus “no normas”?

¿Cuándo fue la última vez que te adaptaste al medio en lugar del medio a ti? Aire acondicionado, calefacción, coche, ascensor, sofá, cama, escaleras mecánicas y un sinfín de inventos que te han desconectado de tu capacidad de adaptación, de lo que a tu especie le ha hecho llegar hasta hoy. Con estos inventos no necesitas desarrollar nada, ninguna cualidad de tu especie.

¿Cuántas veces comes sin hambre porque hay que comer?

¿Cuántas veces tienes hambre que se pasa en 20 minutos?

¿Cuántas veces bebes sin sed?

¿Y cuántas con sed?

¿Cuántas veces ves la tele para “pasar el rato”? ¿a ver que echan?

¿Por qué te sientes bien después de moverte pero nunca tienes ganas de moverte?

¿Por qué sigues quedando con ese grupo de personas que no paras de criticar?

¿Por qué te sientan tan bien los abrazos y nunca tienes valor a dar uno?

– Joder!! Pues así a bote pronto… sí que parece que pasa algo raro. A lo mejor no actúo de manera muy coherente bajo ese punto de vista. No sé que decirte la verdad…

– Estás obviando por completo tus circuitos de recompensa… son los mecanismos naturales que tu especie ha ido modulando tras cientos de miles de años de evolución para garantizar tu supervivencia y perpetuar a la especie, que al final es su único fin. Si sigues su código, si estás atento a sus necesidades genera recompensas naturales en tu cerebro que te hacen sentir bien. Por eso comer, beber, dormir, socializar, el sexo provocan placer y bienestar, porque es la manera de garantizar tu supervivencia y perpetuación. Tú te saltas a la torera todo esa herencia milenaria, todo el código que impregna tu ADN, tus células y a toda tu especie o en el peor de los casos accedes a esas recompensas de manera prostituida  saboteando los circuitos y desajustando todo tu cuerpo…comida basura, bebidas de todo tipo, drogas, turnos de noche, relaciones tóxicas, sedentarismo, sexo vacío… eso no existe en la naturaleza, os estáis cargando vuestra propia impronta evolutiva. Si quieres volver a sentirte vivo tienes que volver a conectarte, debes aprender a escuchar de nuevo al animal que eres y dejar un poco de lado al dios que anhelas ser. De no ser así, cada vez te irás alejando más y más de tu esencia hasta que sea difícil reconocer un ejemplar de tu especie en ti. Seguramente ya conoces a mucha gente a la que quizás algunos ancestros tuyos no hubiesen reconocidos como humanos. No te sientas culpable, pero si responsable. Ahora ya sabes que te pasa. Debes decidir qué quieres hacer. 

– Uff que serio es esto, ¿no? No tenía ni idea de todo esto que me acabas de contar, no lo había oído en mi vida… Ya se que hay muchas cosas que estamos haciendo mal pero esto que me dices es nuestra vida, forma parte de nuestro día a día. ¿Qué quieres que haga?

– Se trata de volver a respetar ciertos patrones, ciertas conductas y hábitos que te acerquen de nuevo a tu esencia. Se trata de parar por un momento y pensar por que actuamos así. Los avances científicos y tecnológicos son necesarios y nos ayudan, sin lugar a dudas. Pero pueden ser un arma de doble filo si abusamos de ellos. Si agudizas tu visión aprenderás a utilizarlos a tu favor.

– Pues quiero volver a sentirme así, ¿me ayudarás?

– Claro que sí!! Para eso estoy, pero podríamos jugar un rato que ya estoy un poco cansado de tanto hablar… Por cierto, mañana te dolerá el culo, te acabas de dar cuenta que llevas muchos años violándote.

– JAJAJA ¡Venga a que jugamos…!?

– Al pilla pilla, corre con todas tus ganas, si te pillo pierdes.

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HACIA LO SALVAJE


La luz volvió de golpe y la vecina del segundo abrió la puerta del ascensor.

– Eeeh hola Lucía…

– ¡Hola vecino! Que susto ahí atrapado tanto rato, ¿no? Pensaba que había más gente, como oía hablar…he intentado llamar a los del ascensor pero no me funcionaba el móvil. Últimamente te pasa todo a tí.

Juanjo iba a mandar un mail a Iker.


Y tú, ¿tienes en cuenta tus circuitos de recompensa?

Que la salud te acompañe.

ÚNETE A elevolucionista


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6 Responses

  1. Ruben, muy buena historia! Tengo que hacer como el protagonista y eliminar algunos vicios y recuperar algunas sanas costrumbres…

    1. Hola Roberto! Disculpa el retraso en contestarte, problemas técnicos de novato jejeje. Me alegra mucho que te gustara la historia. Lo primero es ser conscientes y después meterle mano… Veremos como lo hace nuestro amigo Juanjo a ver si consigue inspiraros a seguir mejorando. Un abrazo!

  2. Me encanta tu estilo lírico para divulgar este nuevo-viejo paradigma. Me quito el sombrero empolvado! Gracias.

    1. JAJAJA gracias Manuel!! Me alegra mucho, trataremos de difundir el mensaje de una manera más novelesca.

    1. Gracias a ti por leerme. Vamos a ver que tal van cuajando las historias…

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