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COME COMO SI ESTUVIERAS EN LIBERTAD o TU ABUELO ERA PALEO

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Juanjo no podía casi ni conducir, después de su primera carrera era una piltrafa. Tenía las espinillas doloridas y las caderas como la mamá de Robocop. Había sido una 5K, estaba orgulloso de su primera hazaña. Si seguía así, en medio añito estaría hecho una sílfide, estaba Juanjo un poquito obsesionado con su figura y no había espejo en el que no se pegara un repaso cada vez que pasaba por delante, para algunas veces deleitarse y otras hundirse… tenía la capacidad de mutar hacia extremos muy dispares.

Al llegar a casa se puso hielo tal y como mandan los cánones. Se ató un par de bolsas de hielo a las espinillas. Daba cosita verlo caminar. Fue a la habitación del peque para saludar a la familia. Por fin viernes, toda la semana esperando este momento… pero al abrir la puerta no había nadie. “Que raro… “ cogió el teléfono

-¡Hola! ¿Dónde estáis? Ya he llegado a casa…

– ¡Hola! Hemos ido al parque a jugar con sus amiguitos. Dice la mamá de Rebeca que nos invita a cenar en su casa… ¿qué te parece? ¿te vienes?

– Ay… pues me parece bien para Juanjito, que se lo pasa bien jugando. Lo que ir yo, no lo veo tan claro… estoy reventado de toda la semana currando.  ¿Qué te parece si vais vosotros? Yo no tardaré en acostarme y así mañana podemos despertarnos pronto y aprovechar el día.

– Me parece bien papa. Espera que te paso a Juanjito para que te dé un besito…

Juanjito estaba colgado de una mano en el tobogán, su madre tuvo que colgar de golpe para rescatarlo. Una caída podría haber resultado mortal… o no.


La realidad es que no le apetecía mucho ir a casa de Carlota y Damián, tan altos, guapos y delgados. Su casa tan blanca y ordenada. Su hija tan rubia y tan…perfecta. Se sentía inferior y no estaba a gusto, no sabía cómo comportarse y acababa haciéndose todo el rato el graciosillo. Ni él mismo se soportaba.


A Juanjo le recorrió un escalofrío. Iba a estar solo en casa durante mínimo un par de horas. Un mar de opciones se le venían encima… Podía ver alguna peli o inflarse a capítulos de Narcos, no se iba a complicar la vida con la cena… pizza o unos sándwiches y listo. Además al abrir la nevera verificó que le quedaba alguna cervecita fresquita.

Se cree que incluso alguna gotita de orín se le escapó a Juanjo de la tiritona que le dio en las piernas al verse espachurrado con su birra en mano.

También podía llamar al Toni, hacía tiempo que no quedaban y seguro que podían fumar trascender un ratito. A Juanjo le encantaba teorizar y debatir sobre la mente y sus recovecos. Aunque cierto es, que cada vez lo hacía menos. El pensar y el trascender.


No sabía decidir, encendió el horno y pilló una birra de la nevera. Se deslizó hacia el sofá y se dejó abrazar. “¡Mierda! el mando”. Trato de alcanzarlo sin tener que levantarse, las piernas y brazos dieron de si unos 30 cms. Pese a sus esfuerzos, no hubo manera. Tuvo una idea, puso las manos en el suelo y fue “caminando” sin tener que bajar las piernas del sofá. En ocasiones era brillante. Cogió el mando… pero… ¡mierda! ahora solo tenía una mano para “retroceder”, la otra estaba ocupada con el mando. Tenía que pensar rápido. Aquella posición no sería sostenible a corto plazo. Lo volvía a tener. Con la mano de apoyo, impulsaría su cuerpo hacia arriba y una vez en el aire, realizando una contracción abdominal devolvería toda la parte superior al sofá y podría ponerse a ver la tele. Juanjo infló su pecho, apretó el culo y al momento de intentar elevar su cuerpo con una mano sintió un leve pero intenso pinchazo en la sien.

No sabe bien el tiempo que había transcurrido, tenía el tronco colgando del sofá y la mejilla pegada al suelo. Había un resplandor en la sala… “Alguien había encendido la tele”.

Otra vez con dolor de cabeza, pero esta vez Juanjo si que recordaba lo ocurrido. La mesita de centro y ese canto puntiagudo habían dejado a Juanjo fuera de combate por un tiempo indeterminado. No fue fácil recuperar la posición. Su tronco pesaba demasiado o sus brazos eran demasiado débiles. Ambas opciones eran correctas.

Una vez recuperado, Juanjo se levantó y cogió el mando, estaba bastante lejos. Habría salido disparado tras el brutal impacto contra el suelo. Esa también sería la explicación a que la tele estuviera encendida. O no.


Cuando Juanjo miró la tele se sintió algo extrañado pero ya no le parecía mal lo que veía.

Ahí volvía a estar él. Con cara de preocupado se miraba a Juanjo, que no lo sabía pero tenía la cara completamente amoratada. El golpe había sido importante.

-¿Cómo estás Juanjo? Tienes todo el lado derecho de la cara amoratado

-Ah ¿sí? Vaya. La verdad es que me duele bastante toda la cabeza. Ahora me pondré algo de hielo. 

– ¿Sabes que si pones hielo estás inhibiendo parte de los procesos de recuperación que el propio cuerpo tiene para sanar? Bueno, perdona, no creo que ahora te toque eso. ¿Qué te ha pasado en las piernas?

– Es de correr , todavía no estoy muy acostumbrado y me duelen bastante… Por cierto, el domingo pasado acabé mi primera carrera de 5K.

– ¡Enhorabuena! oye ¿y seguro que es de correr o es de correr mal? ¿Cómo corres?

– No entiendo tu pregunta, ¿qué quiere decir que como corro? Pues al tran tran que se diría.

– JAJAJ vale. ¿Con que zapatillas corres?

– Con unas Nike Ultrapump Retroguardian Semiblaster

– ¿Te acuerdas de lo que hablábamos el otro día, y como has desconectado? Pues lo mismo te pasa con el correr. Con el invento de estas bambas que te aíslan del suelo hemos desaprendido hasta cómo correr. Cuando puedas mira como corre tu hijo, que todavía no ha desaprendido, pese a la bambas de Francky que le llevas puestas. Él no deja caer con cada zancada todo el peso de su cuerpo en los talones, sus zancadas son ligeras y la punta del pie amortigua e impulsa cada nuevo paso. No deja que una cámara de aire o una suela de 5 cms haga esa función. Si quieres un día que vayas al parque a correr te enseño. Si intentas correr descalzo verás que no es sostenible correr como lo haces.

-Vaya, siempre me estás corrigiendo ehh. Lo que dices tiene sentido pero es que no hacemos nada bien…

– Lo siento Juanjo… Muchas cosas están bien, mejor que nunca. Pero en otras nos estamos alejando peligrosamente. Mi misión es ayudarte a que elijas el rumbo correcto. Por cierto, ¿qué estabas haciendo para darte ese tortazo? Eres bastante torpe, te la pegas cada dos por tres, por suerte siempre te levantas. ¡Sigue así!!

– ¡Qué gracioso!! Sole y Juanjito cenan fuera y había pensado en relajarme aquí en el sofá mientras veía un rato una peli o algo… y me estaba preparando una pizza…

– Vaya, creo que voy a seguir dándote la paliza… ¿pero no querías “perder peso”? Piensa en todo lo que hemos hablado, ¿qué piensas hacer para volver a conectar?

– Pues… llevo toda la semana inundando a mi familia de besos y abrazos, porque nos hacen sentir genial, intento no estar todo el rato corrigiendo al peque mientras juega. Trato de dejarle más libertad…

– Muy bien Juanjo! Sin prisa pero sin pausa. Otro día te explicaré que estás consiguiendo con esas dos simples acciones… pero hoy me toca sacudirte con la comida. ¿Qué tenías pensado para “perder peso”?

– Pues, conozco a una compañera en el trabajo que ha perdido 12 kilos, se toma unos batidos de no sé que  para desayunar y comer y puede comer lo que quiera para cenar!!

– mmmm el resultado parece claro. Dentro de un año me cuentas como le va a tu compañera.

– Pues ya te lo diré, pero de momento le va muy bien.

– De momento no es suficiente, ¿Qué pasará cuando acabe con la dieta? Nadie le ha enseñado a comer y volverá a donde estaba. Además la gente piensa que perder X kilos es la finalidad cuando a lo mejor es el principio… yo te recomendaría otra cosa…

– Ya sé lo que me vas a decir, que coma sano… ensaladita y pollo, cuidado con la sal y con el aceite, que desayune fuerte, mis cereales con fibra y un zumito, cuidado con las grasas!!. Que coma 5 veces al día, que acompañe todas las comidas con pan como dice la nutri de Argiñano… que camine 30 minutos el día y que mi suicidio no sea demasiado violento.

– Pues no vas muy bien Juanjo. Evidentemente es mejor que una pizza y cerveza, pero no sé si sería sostenible a largo plazo. ¿Tú te acuerdas de tu abuelo, verdad?

Como estuvo viviendo él solo. Como lo había hecho toda la vida, en su casa del pueblo, tú siempre lo has admirado.  

– Sí, siempre he admirado su decisión y actitud. Además era un superhombre, siempre alucinaba cuando me levantaba cogiéndome con una sola mano. Ya no existen hombres como él.

– Tu abuelo comía cereales y zumo para desayunar? Comía 5 veces al día? O maldecía las grasas de su comida?

– ¡Qué va! En absoluto. Comía las cosas que le daban su huerto, sus gallinas, sus cerdos y cabras. Estaba superorgulloso, casi hasta el último día lo pudo hacer así. Cuando iba a pasar algunas semanas en verano me encantaba verlo comer. Se ponía como un animal.

– Era un animal Juanjo, como tú. Respetaba “el entorno” que la evolución había puesto a su especie. Actuaba como un Homo Sapiens. Ciertos patrones de nuestras vidas actuales desajustan lo que nuestro cuerpo espera de nuestro entorno, respétalos para volver.

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La puerta se cerró de golpe. Juanjito se había quedado dormido en el carrito de vuelta a casa. A Sole le extrañó el fuerte olor a quemado que venía de la cocina.

Juanjo se levantó como un resorte al oír el portazo de su mujer preocupada.

TU ABUELO ERA PALEO

Que la salud te acompañe.

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5 Responses

  1. Me ha encantado.
    Una muy buena forma de ilustrar lo que pasa en esta sociedad. Enhorabuena.

    1. Sí, parece un concepto muy muy antiguo pero en realidad hemos comido así hasta no hace mucho. Aunque no me considero paleo 100% si que entiendo que ciertas bases de nuestra alimentación deben estar basadas en nuestra propia historia como especie.

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